- Incluye (2) mini bases con tapas, (2) pequeñas bases con tapas, (1) mediana base con tapa, (1) mediana base profunda con tapa, y (1) base grande con tapa.,
- Set de (7) contenedores de plástico y (7) tapas con una garantía de 100% a prueba de fugas: pestillos de cierre hermético y seguro para evitar derrames y fugas.,
- Perfecto para una variedad de ocasiones y eventos, como barbacoas, fiestas de aparcamiento, cocción de día festivo, comida diaria preparación, y mucho más.,
Hoy en día todo el mundo conoce los productos Tupperware. Presentes en millones de cocinas de todo el mundo, quien más y quien menos ha adquirido uno o se lo ha llevado de casa de sus padres bien repleto de comida casera. De hecho, a cualquier envase que permita almacenar y congelar comida al vacío le llamamos tupper, aunque no sea de la marca en cuestión.
Tupperware es la marca que se popularizó con la fabricación y venta de envases herméticos de plástico, usados para guardar y congelar alimentos. Envases que en su momento revolucionaron el mercado y que, a día de hoy, se siguen comercializando en todo el mundo. Detrás de la marca hay una interesante historia, con dos protagonistas destacados, ideas innovadoras de marketing para la época y alguna que otra disputa por el protagonismo.
Su creador, Earl Silas Tupper, fue un Ingeniero Químico, empleado de una Planta Química donde realizó experimentos con plásticos antes de la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces, las virtudes del plástico eran desconocidas, los estudios sobre este material estaban dando sus primeros pasos y no se les otorgaba la calidad necesaria para usarlos. Pero Tupper confiaba en sus posibilidades, y para demostrarlas creó la empresa Tupper Plastics Company en 1938. Adquiría los plásticos sobrantes de la Planta Química en la que había estado trabajando anteriormente, y aunque eran negros, duros y casi imposibles de trabajar, Tupper logró purificarlos y convertirlos en plásticos moldeables, transparentes, suaves y flexibles.
El siguiente reto era conseguir una tapa hermética, que sellara sus envases. Inspirándose en las tapas de las latas de pintura, que conservaban su contenido por años evitando que se evaporara, Tupper comenzó su trabajo. El objetivo: conseguir que los alimentos permanecieran frescos, que los líquidos no se derramaran y que, gracias a todo ello, se pudieran colocar en los frigoríficos en cualquier posición. Entonces fue cuando creó su sello mundialmente conocido: Tupperware.